lunes, 9 de marzo de 2026

El inmediato museo de lo mínimo

 



     En las verjas, los rojos del orín del hierro luchan por salir a la superficie, empujan a los naranjas del minio de plomo, a las pinturas viejas que muestran los distintos tonos habidos a lo largo del tiempo. Completan la obra los blancos de cal aportados por las paredes, los hilos urdidos por las arañas, la mugre del tiempo…

     Los líquenes pueden dibujar, sobre muros y baldosines, paisajes con todos los verdes, encargándose los musgos de poner volumen a sus trabajos.

     Son alguno ejemplos de ese inmediato museo de lo mínimo que todos tenemos alrededor. Quizás sea necesario el tiempo de la vejez para pasearse por este museo. Las urgencias de la juventud necesitan de espacios más amplios, mirando al horizonte, para tratar de entender el mundo.

 



 










































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