sábado, 26 de febrero de 2022

Inusitado

 





No me ha parecido obra casual de simple abandono a la espera del chatarrero. Tampoco creo que sea obra espontánea de intención artística. Menos pienso en un nuevo servicio del alcalde mínimo para dotar al paisaje urbano de detalles inusitados. A uno, la vida le ha ido limando la fantasía, le ha hecho prosaico, y se inclina a pensar que el colega del trombón, el que sopla, ha acudido a aliviar urgencias en el bar de la esquina.

No sé si los modernos calificarían a la mesa como vintage, pero el insólito conjunto, en el alcorque de la calle madrileña, alegra la vista del paseante.





    


viernes, 25 de febrero de 2022

Parece que al fín llueve

 










Parece que al fin llueve algo, no mucho, pero se agradece por la falta que hace. Da gusto caminar bajo las escasas gotas que prometen vida. Humildes y escondidos han florecido algunos narcisos; su amarillo los delata.

El mundo sigue.

Al esperpento de esos personajillos de tercera fila de la derechona ─movidos desde las oscuras sombras─ haciéndose trizas por el poder,  le ha sucedido la invasión de Ucrania por la triste Rusia de Putin. La humanidad sigue siendo lo que siempre ha sido, aunque el tiempo ponga matices curiosos: oigo a un representante del más rancio abolengo del hispano fascio redentor, habitante de este pueblo, defender las razones y el derecho de Putin, el KGB Putin, para atacar al país hermano. Qué cosas…

La covid sigue matando gente, mucha gente.

Entre la maleza han floreciendo los narcisos.

Y llueve, al fin llueve algo.