miércoles, 26 de febrero de 2014

Paco de Lucía









Se acumulan las muertes. Hoy es la de Paco, el de la Lucía, el de la Portuguesa, el gran trasgresor con el que ningún purista se atrevió. Él hizo nuestro oído a formas y maneras nuevas, que ya parecen haber estado siempre en el flamenco.
Me cuesta entender las posturas puristas en cualquier arte, pero en algo como el flamenco, cuya historia conocida es cuestión de unas pocas generaciones, es claro que no tienen sentido. Y Paco de Lucía ha dado un gran paso en esta historia que se va haciendo a saltos de talento, como todas las historias.
Me viene ahora a la memoria aquel teatral Mojigongo que anunciaba, herido de muerte, irse a bailar bulerías a la Gloria, encarnado por Antonio Gades en Los Tarantos de Rovira Beleta. Pues eso, una Gloria donde el niño de la Lucía vuelva a tocar para el Camarón. A ver si nos llega algo.

Gracias, Paco.







viernes, 21 de febrero de 2014

De curas, médicos y taberneros












































Las de médico y cura son profesiones que engarzamos con la magia de los orígenes, con la nebulosa de nuestra vieja herencia de especie; ellos son los oficiantes del ancestral rito de esperanza ante el dolor y la muerte. En el caso de los médicos es curioso ver cómo los enormes avances científicos y técnicos en su oficio se compaginan con esa concepción mítica, como si de ellos se esperase algo por encima de las meras capacidades humanas; algo parecido a la intermediación con la divinidad propia de los curas. De aquí deviene el general y tradicional respeto por estos dos oficios, muy por encima del que se tiene a cualquier otro quehacer humano. Respeto que se mantiene aún en presencia de la evidente ignorancia o la falta de virtud manifiesta. Cierto es que el latente laicismo de nuestro país – en el que algo tendrá que ver el comportamiento de los clérigos - asoma o se esconde en función de la mayor o menor libertad política del momento, pues nuestros muchos subyugadores a lo largo del tiempo siempre han ido de la mano de la Santa Madre. Pero ese respeto mítico al cura – perdidos ya gran parte de los miedos predicados  -  aún puede observarse en nuestros días, más en el medio rural que en el urbano y más entre los viejos que entre los jóvenes.
Hace muchos años que mi amigo Isaac colgó los hábitos, y desde entonces su vida es la de un estudioso laico, profesor en la facultad y atento interpretador de lo humano - en libros y artículos - desde la base de su enorme cultura. Pero en su pueblo y entre sus paisanos, Isaac mantiene un estatus que solo puede devenir de su antigua condición de clérigo, aunque esté matizado por su actual situación de seglar, profesor universitario e intelectual reconocido. Pasar unas horas paseando con Isaac por su pueblo es como ser espectador del Oráculo de Delfos, con una paciente Pitonisa ambulante que a todo el mundo escucha.
- Isaac, si debemos admitir que la probabilidad de mundos iguales al nuestro es infinita como el universo, todos nuestros semejantes en esos mundos han tenido o tendrán que ser redimidos por Cristo, con lo que su pasión se tendrá que repetir infinitamente…
Y esto acaecía durante nuestro primer vino. Yo, con el vaso en la mano y supongo que con cara de tonto, miraba al pensante que peroraba y a Isaac que le escuchaba con imperturbable rostro de conocedor del percal.
- ¿Quieres decirme que esto es algo que realmente te preocupa?
En la segunda taberna el nivel teológico se mantenía.
- Isaac, la Iglesia nos dice que la fe es un don divino, y que a Dios hay que pedírsela. ¿Cómo podemos pedir algo a alguien en quien no creemos?
Mi lucha por llevar la conversación a la gesta del Atlético en la liga, no obtenía el menor resultado.
A la tercera estación fuimos conducidos, más o menos en volandas, por una cohorte de paisanos anhelantes de que la ciencia y el carisma de Isaac iluminase sus mentes, entre clarete y clarete.
- Isaac, ¿qué sentido tiene adorar a Dios?, ¿puede ser admitida esta adulación por la infinita inteligencia?
- Ponnos vino, Antonio, y de tapa morro.
- Isaac, ¿pedir a Dios, no es admitir que se puede influir en Él, que se puede actuar sobre Él o comerciar con Él?
Yo, para entonces, ya estaba apartado del grupo, en una profunda charla con el tabernero sobre el mejor sistema para producir el clarete de madreo, de lo pesada que se pone la gente cuando tiene un cura a mano, y de las interconexiones profesionales entre curas, médicos y taberneros.




La excepcional fotografía es del maestro Santos Yubero. (1935)











Creencias de nuestro tiempo



¿Qué es fe?



Fe es creer que
   lo guisado por 
                                                     Ferran Adrià 
está rico.





(*)






(*) Se admiten testimonios.




martes, 11 de febrero de 2014

Manuel de las Casas








E
n la margen izquierda del Duero, frente al perfil de Zamora que se mira en el agua, se alzan las ruinas del convento de San Francisco. A finales del siglo pasado Manuel de las Casas tejió, entre estos sillares góticos y renacentistas, una urdimbre de ligeros paramentos de vidrio y acero corten para volver a dar vida a lo asolado por la soldadesca francesa, las leyes desamortizadoras y el abandono. Una hermosa arquitectura de nuestro tiempo se introduce,  humilde y tímida, entre las ruinas; sin entablar competencias, sin tapar nada, resaltando con su liviandad, con su trasparencia y con las geometrías de los jardines, la potencia de la cantería medieval. Ocupa estos espacios la Fundación Rei Afonso Henriques, pensada para crear lazos entre los dos países por los que discurre el río.
Al leer en la prensa la muerte de Manuel de las Casas lo primero que me viene a la memoria es esta obra y el regocijo y la serenidad de espíritu que me dejó encontrar algo tan hermoso, tan bien resuelto.
A nadie se le puede exigir el talento, pero sí la humildad que hace ver las propias limitaciones. Bueno sería que este magnífico trabajo fuese paradigma para actuaciones sobre nuestro patrimonio, tan maltratado por personalismos.









  

domingo, 2 de febrero de 2014

¿Que quieren hacer con Sol?









Puerta del Sol  en 1891










La Puerta del Sol, la de la superficie digo, es lugar complejo; es lugar de paso o de cita; es extraño lugar de peregrinaje necesario para el forastero nacional, que siente así colmada su visita a la ciudad; es tajo de descuideros y buscavidas; es incomprensible templo al albur lotero; es también, modernamente, culmen de las protestas ciudadanas; es, para los que tenemos alguna edad, símbolo de la crueldad a la que llegó la dictadura militar; y es expositor de especímenes sociales ya desaparecidos en otras zonas. Es, sobre todo, un sitio vivo, pero no es lugar de estancia de viejos al carasol o niños tras la pelota, ni es lugar para terrazas de horchata o descansaderos a la sombra. Y este viejo icono ciudadano necesita de toda su amplitud, de todo su horizonte definidor; no se puede interrumpirlo con árboles ni armatostes, como el colocado en la última reforma para dar acceso al tren y al metro (con lo bien que funcionan las bocas de siempre).
Antaño fue principio y fin de líneas de trasporte ciudadano; hoy esa función es paralela y subterránea, por eso distingo la Puerta del Sol en superficie. También fue fondo de saco del tráfico automóvil, confluencia de los embudos de la configuración urbana radial; hoy, mal que bien, eso está medianamente solucionado por el drástico método del desvió sin alternativas en las inmediaciones.
Que el COAM se establezca como foro de discusión del futuro de este espacio urbano me pone de punta los pocos pelos que me quedan. Este organismo es poco de fiar, mientras no se ganen mejor opinión serán santuario de protección a la especulación y a los desmanes de una profesión que ha creado, poniéndose al servicio del capital y a la espalda del interés ciudadano, todo el horror que rodea los centros de nuestras ciudades, y que ha propiciado la destrucción de estos centros urbanos. Ahora se trata de “mojar” en las inmediaciones de Sol. El asunto está en marcha con la aquiescencia del PP, claro está. Quizás les molesten los usos y maneras de los ciudadanos en esta plaza, y quieran “adaptarlos” a sus necesidades. Conociendo a los señores del PP no me extrañaría que, con el apoyo del COAM, pretendan una haussmanniana operación en la plaza, tendente a su inutilización para las protestas ciudadanas, entre otras cosas. Ojala encuentren adecuada y contundente respuesta de ese pueblo condenado a malvivir en los engendros urbanísticos y constructivos con los que se han llenado los bolsillos tantos arquitectos. 


  

  




















sábado, 1 de febrero de 2014

Félix Grande. In memóriam













Tu ausencia es una cosa que pesa como plomo

Tu ausencia es una cosa dura como metal

Tu ausencia es un enorme barranco al que me asomo

sin tacto sordo ciego igual que un mineral.



Tu ausencia es un olor que abrasa mi nariz

Un ruido monstruoso que se cuelga en mi oreja

Un animal sin límites que es todo cicatriz

y que lame mi vida y me la deja vieja.



Tu ausencia, esa cosita que no tiene ni abuelo

ni apellido ni forma ni rodilla ni pelo

es sin embargo un bulto majestuoso y profundo.



Tu ausencia es una rara prestidigitación

que está vaciando a pausas mi lleno corazón

y que está abarrotando de vaciedad el mundo.